Taca¿Quién deja las luces encendidas cuando la gente está tratando de dormir? Cuando las luces se apagan, la gente normalmente tiende a dormirse. Y uno esperaría lo mismo de los vuelos nocturnos. En primer lugar, pasó mucho tiempo hasta que finalmente se apagaron las luces en el avión. Creo que aquella noche solo tuvimos tres horas de sueño, algo que sin duda alguna percibí cuando empezó el descenso. Estaba cansada, me dolían los ojos y lo único que quería era pasar un día entero durmiendo… pero la hermosa vista al otro lado de mi ventana hizo desaparecer cualquier sensación de fatiga.

CoastLa costa montañosa se fusionaba con playas de arena fina y humedales exuberantes—un espectáculo digno de recordar. Especialmente los cráteres de los volcanes que pude contemplar desde mi asiento. Aterrizamos en San Salvador y  nos sorprendió la humedad y el calor asfixiante. El calor se hizo aún más insoportable cuando nos metimos en un microbús sin aire acondicionado.

Nuestros amigos y guías de la Asociación Mangle, David Alexander Marroquin Barahona  y Jose Dolores Rojas Zepeda, nos recibieron con un cartel donde ponía “MIIS” en el aeropuerto. Nos presentamos rápidamente y cargamos nuestro equipaje en los dos microbuses que nos estaban esperando. Colocamos la mayor parte de nuestro equipaje en la parte superior del microbús al que me subí yo, el que no tenía aire acondicionado. Ningún problema, simplemente abrimos todas las ventanas y disfrutamos de la brisa fresca.

IMG_8232Creo que, para la percepción salvadoreña, íbamos bastante rápido: a unos  80 km por hora. Hay muchos menos coches en las carreteras aquí, pero muchos vendedores de cocos. San Salvador es una ciudad muy transitada. Los típicos autobuses escolares antinguos son el medio de transporte para la población.

Pasamos por el Palacio y por la embajada de los EEUU (un complejo enorme). Desde una bicicleta, un policía nos advirtió gritando que no podíamos tomar fotos. Luego nos dirigimos a Ataco (nuestro destino del día).

Ataco es una aldea bonita, antigua pero bien mantenida. Murales hermosos decoran casi cada edificio de la aldea. Cenamos en el “Time Square Restaurant”, que aunque tiene un nombre estadounidense, sirve comida típica salvadoreña.

Edited by Maria Riera Velasco, Monterey Institute of International Studies, USA

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